lunes, 12 de febrero de 2018

el milagro de Raymond


Dentro del mundo este de las historias raras, curiosas, divertidas, fantásticas, etc etc etc, tenía guardada una que me llamó hace tiempo bastante la atención y de la que merecía la pena que si hiciese una película dirigida por el grandísimo Clint Eastwood porque es realmente alucinante lo que sucedió allí.

El 17 de noviembre de 1874, la revista norteamericana American Medical Weekley, a la que estamos suscritos en nuestra redacción, dio a conocer un extraño caso de inseminación involuntaria presentado por el doctor T.G. Capers. Según el testimonio del doctor, durante la batalla de Raymond, entablada junto al río Mississippi el 12 de mayo de 1863, un soldado, amigo personal del doctor Capers, fue herido por una bala que le atravesó el escroto, llevándosele el testículo izquierdo. Al parecer, la misma bala penetró en el abdomen de una muchacha de 17 años que estaba casualmente en el mismo paraje. 278 días después, la muchacha dio a luz a un niño de casi cuatro kilos de peso, sin que en ese desenlace interviniese, según testimonio de la joven, más que la providencia. Lo que vino a corroborar la versión inocente que daba la muchacha fue que, tres semanas después, el mismo doctor Capers operaba al bebé, extrayéndole un cuerpo extraño, que resultó ser una bala idéntica a las que había utilizado el enemigo en la batalla ocurrida en el lugar nueve meses antes. El broche final de esta increíble pero al parecer verídica historia, fue que el escéptico soldado visitó a la madre de su supuesto hijo accidental y entre ambos surgió algo más que afinidad, que pronto acabó en matrimonio. La pareja tendría después otros tres hijos, concebidos, eso sí, de una manera más voluntaria.

Hasta la ciudad de Raymond en el condado de Hinds nos hemos ido para intentar hacer lo mismo que pasó allí en aquella ocasión. Hemos convencido a un nieto del doctor Capers, el doctor Capers III para que sea testigo de la complicada prueba que vamos a someter a nuestro Antonio Castillo y a una voluntaria que se ha prestado para la ocasión, la srta Marieta Johnson & Johnson, una moza soltera de unos 67 años y que tras ver al joven y apuesto Antonio, ha decidido correr el riesgo del reto.
Antonio lo tenemos disfrazado de confederado en mitad del paraje, y a unos 135 metros tenemos a Marieta gritando "Dámelo todo !!!", al otro lado hemos puesto un rifle de la época con la misma munición apuntando directamente al testículo izquierdo de Antonio. Antonio no sabe exactamente por donde le van a venir los tiros, nunca mejor dicho, y a las 14:01 como en aquella ocasión, el rifle fue disparado. La bala alcanzó la velocidad correcta y se dirigió a hacia el testículo izquierdo de Antonio, éste en un gesto de cobardía impropio en él, se giró en el ultimo momento, con lo que la bala impactó directamente en la rodilla izquierda de Marieta. 
El desenlace de la broma fue. El doctor Capers III fue acusado de intento de asesinato con el agravante de chalaura intencionada, y en cuanto a los otros dos protagonistas, se pueden ver corriendo uno detrás del otro por el Mississippi gritándole ella coja a Antonio, ven aquí rufián y dámelo todo, no te escapes bandido !!!. Si alguien puede esconder o sacar del país a Antonio Castillo se lo agradeceríamos, ya que en estos momentos se encuentra escondido en alguna parte de EEUU y no tenemos noticias suyas.

Un saludo.



Jesús González.2018








sábado, 10 de febrero de 2018

El respiro del Diablo. El helado más peligroso del mundo



Aldwych Cafe & Ice Cream Parlor, 2129 Paisley Road West, Glasgow. Recuerden este nombre porque es el nombre de la heladería del mismísimo Satanás. Esta heladería ha desafiado a su clientela y a todo a quien se atreva a ir allí y probar su ultima creación. Es un helado llamado "Respiro del Diablo". Este helado se ha hecho más que viral por las redes sociales y ya se habla de él en medio mundo por ser el más peligroso. Si tienes lo que hay que tener, es decir, poca cabeza y mucho estómago, deberás ir allí y firmar un consentimiento por escrito eximiendo a la heladería de lo que en tu estómago pueda hacer el Respiro del Diablo, a parte tienes que ser mayor de edad.

Se trata de un helado 500 veces más picante que la salsa de tabasco y se iniciará su venta a partir del 14 de febrero de este mismo año.

Así que todos los que estéis de visita o de vacaciones por allí y queréis desafiar a la heladería del Diablo, no lo dudéis, probad el Respiro del Diablo y luego nos lo contáis.


Un saludo


Jesús González.2018






viernes, 9 de febrero de 2018

Sexenio Revolucionario: España 1870, buscamos un rey


9 de febrero del 2018, son las 14:38 minutos exactamente, nos encontramos Antonio Castillo y yo en la mismísima cocina de Jean Patisse de Rochefor en el nº 9 rue du calamar dorat, aquí en París, fiel discípulo y máximo seguidor del mismísimo e irrepetible Ferran Adrià y vamos a asistir a un menú degustación elaborado explícitamente para nosotros dos, los reporteros del maspomada gastronomía  en su sección "entre ollas anda la joya". 1500,01€ ha pagado la redactora jefa nuestra srta. O´Millan para que podamos asistir a esta explosión de sabores en la misma cocina del chef. Tres días y tres noches llevamos sin comer para que nada altere nuestras papilas gustativas y podamos saborear los dos únicos platos que nos ha preparado Jean Patisse, el primero un esféricos de berberechos y un segundo, una tortilla deconstruida. Para los que no sepan en que consiste esta técnica, es aislar los diversos ingredientes  de un plato, generalmente típico, y reconstruirlo de manera inusual, de tal modo que el aspecto y textura sean completamente diferentes mientras que el sabor permanece inalterado. Al final del relato seguiremos contando que sucedió entre fogones.

El 13 de mayo de 1870 el general Espatero recibió una carta del Gobierno en la que le preguntaban si aceptaba ser candidato a rey de España. Espartero dijo que no, que ya si eso se lo dieran a otro más joven. Pero a la vez que declinaba la oferta, hacía un ruego: que no se le ocurriera al Gobierno contratar a un rey extranjero. Ni puñetero caso. Se trajeron a Amadeo de Saboya.
El desastre político en aquella segunda mitad del siglo XIX no tiene nombre. Se produce la Revolución de la Gloriosa, que expulsó del trono a Isabel II, llegaron después varios gobiernos provisionales, todos a la gresca; en mitad de ello, el Ejecutivo buscando un rey a la desesperada, hasta que picó el anzuelo un italiano de saldo que atendía por Amadeo I de Saboya; después vino la I República, liquidada por un golpe de Estado; luego más gobiernos provisionales, y mientras, los carlistas dando la tabarra por el norte, los cantonalistas por el sur y los cubanos levantándose contra la madre patria.
Todo este galimatías político es los que la historia llama el Sexenio Revolucionario, por no llamarlo Sexeneio Frenopático, porque los políticos de entonces acabaron con camisa de fuerza.
Las intenciones iniciales parecían buenas, pero también eran un chiste. Se trataba, una vez expulsada Isabel II, digna hija de su padre, de redactar una Constitución, buscar un rey progresista y crear un sistema de partidos que se alternaran pacíficamente en el poder. Pero la cosa se atascó en el asunto real.
Unos no querían rey ni en pintura; otros lo querían un rato, hasta que se instalara definitivamente la República. Por eso querían a Espartero, porque era mayor, no tenían hijos, así no dejaba descendencia. Otros cuantos proponían para rey a príncipes extranjeros, y los de más allá se proponían a sí mismos para ser rey.

Continuando en casa de Jean Patisse asistimos con los ojos como platos a una explicación de más de dos horas y media en la que nos narra todo el proceso de elaboración de estos platos, el problema es que ni Antonio ni yo sabemos francés, con lo que hemos estado todo el rato poniendo cara de póker y asintiendo con la cabeza a la vez que de vez en cuando soltábamos un alegre Magnific!!! para dar un poco de credibilidad. Cuando por fin el chef puso los dos platos para cada uno en la mesa y después de tener que ver un ritual en el que Jean Patisse llamaba a su anciana madre de 108 años para que pusiera el mantel, los platos, vasos y cubiertos, por fin el chef gritó Maintenant !!! (Ahora!!!) y en ese mismísimo momento Antonio y yo dejamos salir ese hambre acumulada durante tantos días y noches sin comer, y sin pensarlo engullimos la comida de un solo bocado ante la mirada perpleja de Jean Patisse y su sra madre. Respetuosamente el señor chef nos indicó la salida de su casa con la ayuda de la madre y su escoba y ya nos encontramos de nuevo por aquí pudiendo decir que comimos en casa del chef Jean Patisse de Rochefor. Si alguien se lo encuentra por París, no les hable de nosotros.

Un saludo 


Jesús González.2018












jueves, 8 de febrero de 2018

El origen de las cosas: el DNI


A petición de un gran amigo pomadero llamado Porty´s, hoy vamos a hacer un relato a cerca de la historia de nuestro DNI. para ello y para poder hacer una buena investigación sobre su historia y demás, hemos convencido a la redactora jefa, la srta. O´Millan para que nos envíe al castillo de Gorráiz hotel golf & spa en Pamplona. Del castillo que le da nombre solo queda la torre, perfectamente integrada en un edificio que conjuga lo clásico y lo moderno. Su spa, envuelto en aroma de eucalipto, cuenta con una sauna finlandesa, fuente de hielo e incluso samovar, un recipiente metálico para hacer té. Sus visitantes no pueden perderse su tepidarium: una sala a 37ºC, con cómodas tumbonas climatizadas desde las que contemplar un jardín de madroños y naranjos. Su tratamiento estrella es el llamado Hanakasumi: un ritual japonés nutritivo con arroz y brotes de cerezo que incluyen peeling corporal con masaje plantar. O Shirodara, masaje craneal que promete alejar la turbación.

El DNI tuvo un antecesor en un documento que se llamaba cédula de vecindad y que se implantó por Real Decreto el 15 de febrero de 1854. Era un papel de lo más novedoso, porque antes de él había que moverse por España con pasaporte. No podías ir, no ya a otro país ... ni siquiera al pueblo de al lado sin llevar un papel que dijeras que tú eres tú.
El siglo XIX estuvo tan revuelto por estos lares con guerras carlistas, invasiones francesas y dictaduras que no se podía dar un paso sin pasaporte. Pero llegó el día en que se impuso a todo ciudadano mayor de edad y cabeza de familia pagara un real vellón para disfrutar de identificación personal y familiar que, además, le permitiera viajar.
El documento nació con afán recaudatorio y solo se libraban de pagar los pobres de solemnidad, los peregrinos que fueran a Santiago, al Pilar o a Toledo, las viudas, los huérfanos y los braceros. La cosa continuó luego evolucionando; de la cédula de vecindad se pasó a la cédula personal. Teniendo en cuenta que ninguno llevaba la foto, no es difícil imaginar las trampas que había y como corrían las falsificaciones.
Hasta que llegó Franco y pensó que aquí lo que hacía falta para tener controlados a todos los españoles era un DNI, obligatorio para todo el mundo. El primero, claro está, se lo hizo su generalísima y dictatorial persona: Francisco Franco Bahamonte tenía el DNI nº1, su señora Carmen, el 2, y su hija Carmencita tiene el nº3.
Para la Familia Real se reservaron los números del 10, que es el que tiene el Rey, al 99; salvo el 13 que le tocaba a la infanta Cristina y se lo saltaron para librarla del mal faro (jajajajajaj).
La Familia Real aún puede traer mucha prole al mundo porque tiene los números del DNI reservados. La única que tiene un número más así como los nuestros, es Leticia Ortiz, porque ella no estaba prevista cuando Franco reservó los dígitos. Y para terminar, decir que a ningún español le ha tocado el número de otro porque hay números para dar y tomar.

Mi colaborador genuino Antonio Castillo y yo acabamos de probar el masaje Shirodara acompañados por un buen coñac Delamain y ya empezamos a notar como la turbación se nos va....se nos va....nos fuimos, nos quedamos dormidos y nos tuvieron que despertar porque los ronquidos molestaban a los demás huéspedes. 

Un beso muy fuerte a la musa O´Millan. Y un saludo al resto de los O´Millan del mundo.



Jesús González.2018






domingo, 4 de febrero de 2018

El origen de las cosas: el tabaco


Muchos sabían que el tabaco procedía de América pero pocos sabíamos el verdadero origen del tabaco y su historia, y en esta fría tarde de febrero, queremos contar su historia de la mano de un buen cigarro, un exquisito café y una buena chimenea.

La primera mención del tabaco hecha por un europeo se encuentra en el diario del primer viaje de Colón exactamente en una anotación fechada el 15 de noviembre de 1492, según la cual dos marineros informaron al Almirante del encuentro con unos indios que, como se puede deducir por los datos aportados, fumaban tabaco. Pero fue el soldado y aventurero español Rodrigo de Jerez quien trajo a Europa y al bolsillo de Antonio Castillo las primeras hojas de tabaco, iniciando su consumo, ya en forma de rapé, ya liadas en cigarros puros. En palabras de su mujer, Rodrigo de Jerez era un hombre que «traga fuego, exhala humo y está seguramente poseído por el demonio».

El francés Jean Nicot, de cuyo apellido deriva la palabra nicotina aplicada al principal alcaloide aislado mucho después en el tabaco, durante muchos años embajador de la corte francesa en Portugal, descubrió en la Farmacia real de Lisboa una hierba de las Indias que estudió  halló extraordinariamente eficaz contra el cáncer, el hérpes y la sarna, y que no era otra que el tabaco. Entusiasmado por su descubrimiento, envío unas muestras a la reina consorte de Francia, Catalina de Medicis, que pronto comenzó a consumir lo que se llamó polvo del embajador (no ha sonado muy bien eso), dando lugar a una moda que muy pocos cortesanos franceses ignoraron. Nicot envió otra pequeña partida al Padre Superior de la Orden de Malta. Poco después regresó a París con un cargamento de tabaco, con el que amasó su primera fortuna. Tanto él como la planta, que fue conocida como nicotina, se hicieron verdaderamente famosos no sólo en Francia, sino también en otros puntos de Europa.

Poco después de extenderse la costumbre de fumar tabaco surgirían los primeros detractores. En Inglaterra, país donde llegó de la mano de Francis Drake, siendo Walter Raleigh quien difundió los materiales y utensilios necesarios para fumarlo, topó con la enérgica oposición del rey Jaime VI de Escocia, que luego sería Jaime I de Inglaterra, que encontraba repugnante la costumbre de fumar en pipa (se cuenta que ese rechazo era producto de que el comercio del tabaco estaba en manos de los españoles). Viendo que no podía erradicar el vicio, decidió elevar su precio para rebajar el consumo. En 1608, creó el impuesto del tabaco y elevó las tasas aduaneras para su importación en un 4.000%. Mientras tanto, Raleigh había fundado, en un territorio que después pasaría a formar parte de los EEUU, la colonia de Virginia, uno de cuyos pilares económicos fue precisamente el cultivo y elaboración de tabaco.

Al poco tiempo de comenzar a propagarse el consumo de tabaco por Europa, la Iglesia prohibió terminantemente fumar dentro de sus recintos sagrados. En España, el primer síntoma de rechazo hacia el tabaco, y más específicamente hacia el rapé, partió de Bartolomé de la Cámara, obispo de Granada, que no aceptaba de buen agrado los continuos estornudos de sus feligreses durante los oficios sagrados, prohibiendo su uso. En el siglo XVII, el zar Miguel Feodorovich ordenó cortar la nariz a todo aquel al que se le encontrara tabaco encima. Por aquellas fechas, también el sultán otomano Murad o Amurates IV decretó la pena de muerte para el que fumara tabaco. Hacia 1650, su consumo fue prohibido en Sajonia, Baviera, Zúrich y otras regiones de la gran Alemania.

Por lo que respecta a España, el número de fumadores de tabaco aumentó en primer lugar en Andalucía, lo que llevó a que la corona monopolizase la producción, creando, en 1620, la primera fábrica europea de tabacos en San Pedro, Sevilla, y en 1635, la Tabacalera Española. El cigarrillo se inventaría muchos años después, probablemente en Sevilla. En el siglo XVI, sólo los nobles y hacendados podían permitirse el lujo de fumar cigarros puros. La costumbre de tirar las colillas al suelo en cualquier lugar donde estuviesen, incitó a los menos pudientes a recogerlas, machacar el tabaco que aun contuviesen, y fumarlo envuelto en láminas de papel.

Amigos y demás personal intergaláctico, actualmente el impuesto más grande que se paga en España, es el del tabaco, con un 80% sobre su valor, y por ello hemos mandado a nuestro abogado de oficio Antonio Castillo a la Agencia Tributaria para que renegocie ese impuesto. Después de horas de acaloradas negociaciones, el sr Castillo consiguió que subieran del 80 al 4.000 % el impuesto, con lo que Antonio salió por la puerta de la Agencia con un cigarrillo electrónico en su boca y gritando «Para eso Rodrigo de Jerez se tomó tantas molestias, para que al final los chinos nos endiñen esto!!!!». No te preocupes mesié, que pronto harán lo mismo y tan solo podamos hacer pompas de jabón.

Un saludo 


Jesús González.2018